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A PURO CORAZÓN

River fue a buscar y consiguió su pasaje a la final de la Copa Libertadores. Los goles fueron marcados por Leo Gómes en el local, y Santos Borré y Pity Martínez de penal para River. El conjunto de Marcelo Gallardo (que lo miró desde el palco) superó a su rival de tal manera que lo borró del partido, sin embargo, en un descuido le convirtieron y tuvo que salir a buscar el milagro. Lo consiguió a pura actitud.

Desde el primer tiempo, River hizo mejor las cosas que Gremio, lo acorraló y lo obligó a jugar en su área. La defensa del local se lucía mientras que River carecía de precisión en los últimos metros. A pesar de esta realidad, el minuto 36′ cambió el partido por el gol aislado del local.

Para el segundo tiempo, River no cambió los planes, pero una leve mejoría de Gremio, le dio otro color al partido. Pudo cerrarlo con un mano a mano desperdiciado por Everton. Esa falta de eficacia fue la que pagó caro por el gol de Santos Borré a los 82′. Tras el empate, River apabulló a su rival y obligó a que Gremio se acorralara. De esa forma llegó el claro penal que el árbitro no había cobrado, pero que el VAR ratificó y el mendocino Gonzalo Martínez cambió por gol a los 95′. Lo último fue sólo resistir a los embates estériles del local que no podrá repetir título.

Ahora River espera por una final inedita, ya sea con Palmeiras, reeditando una definición entre argentinos y brasileros como lo fue el año pasado (Lanús-Gremio). O enfrentandose a Boca en lo que será una primera definición de un certámen internacional entre los clásicos rivales.