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MASCOTA TERAPÉUTICA

Actualizado 25/01/2019

Un hombre de 65 años que vive en Pensilvania, Estados Unidos, vive con un animal de compañía un tanto fue de lo común: un caimán de metro y medio de largo llamado Wally. Joie Henney cambió los medicamentos contra la depresión por el caimán como apoyo emocional, todo con la aprobación de su médico, cuenta. “Cuando llegaba a casa y estaba con él, todo estaba bien. Mi doctor estaba al tanto de Wally y vio que funcionaba, así que ¿por qué no?”, se pregunta el hombre.

Wally, de 4 años, fue rescatado a los 14 meses en las afueras de Orlando, Florida. Vive en un estanque junto a otro caimán rescatado, Scrappy. Su dueño asegura que “es como un osito de peluche” y jamás mordió a nadie, aunque reconoce que lo salvaje está en su naturaleza y que podría lastimarlo gravemente si quisiera, pero lo cree incapaz de hacerlo. “Es como un perro. Le gusta que lo quieran y acaricien”, dice.


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