confesiones

ALBERTO MACEIRA

Por Juliana Argañaraz

Alberto Maceira, presidente del INCUCAI (Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante).

¿Qué cambios introduce la Ley Justina a la hora de donar órganos?

La Ley Justina establece el donante presunto, que ya lo teníamos en la ley anterior, pero antes había una parte de ese proceso en el que había que consultar con la familia y hacerles firmar una declaración jurada. Más allá de que el fallecido se hubiera manifestado, siempre se consultaba a la familia. Ahora los parientes  quedan afuera de todo el proceso de decisión. Sí los acompañamos con el duelo, pero la decisión es la del paciente, que si no hizo ninguna manifestación, se considera donante para esta ley.

Además la nueva ley tiene otros cambios muy positivos: servicios intrahospitalarios de procuración, por ejemplo, que es como tener en el hospital un servicio de neurología, y todas la interconsultas se realizan con el neurólogo, ahora todas las interconsultas de los posibles donantes se harán con el centro de órganos de cada hospital.

A eso se le suman otras cuestiones más técnicas, como achicar los tiempos, desburocratizar el proceso para llenar menos papeles y cambiar protocolos. Estamos muy satisfechos con la nueva ley, que trabajamos junto a los padres de Justina Lo Cane. Todo lo que quisimos incluir en la ley lo incluímos sin ningún problema y en la reglamentación se respetó muchísimo el espíritu.

¿Cómo es la situación con los menores de edad?

En ese caso la regulación quedó igual. Para trasplantes de menores de edad se necesita la autorización de los padres, de nada sirve su manifestación en vida. Éste es el único caso particular, a partir de los 18 años el que no hizo su expresión es donante.

¿Desde cuándo se aplica la ley?, ¿influyó en los números?

La ley se aplica desde agosto de 2018 y desde entonces subimos casi 20% la procuración (obtención) de órganos con respecto a 2017 en solo 6 meses de ley. Si evaluamos los últimos 6 meses de 2017 contra los de 2018, es casi el 30%. Esto fue gracias al impacto de la ley. La oposición familiar bajo del 40% al 17%, es un cambio grosero.

¿La historia de Justina también influyó?

Cualquiera de estos casos que toma estado público pone en agenda el tema de la procuración y trasplante. Y lo de Justina instaló el tema tanto en la agenda sanitaria como en la social, eso fue claramente lo que impactó y modificó la realidad.

¿Cuáles son las proyecciones a futuro a partir de la nueva ley?

Terminamos el 2018 con 15,7 donantes por millón de habitantes, que es un número récord (en 2012 fue de 15,1). Claramente hay una tendencia positiva en esto, pretendemos en 2019 tener 17 donantes por millón de habitantes. Este número abarca a todas las donaciones, sin distinción de órganos ni de edades.

¿Aún con esta ley se seguirá concientizando sobre la importancia de ser donante?

Nunca lo vamos a dejar de hacer, porque nuestro objetivo es siempre respetar la voluntad del fallecido. Necesitamos que toda la población esté al tanto, que lo hagan convencidos, de forma solidaria y altruista, eso es en principio lo que queremos.

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