confesiones

SILVIA LOSPENNATO

Actualizado 28/12/2018

Por Juliana Argañaraz

 

Su discurso, que cerró el debate en Diputados sobre la legalización de la Interrupción Voluntaria del embarazo, comenzó tranquilo y fue subiendo en tono, tensión y emoción. La diputada de Cambiemos cerró -aunque sea por un momento- todas las grietas y fue aplaudida por todos los que esperaban que el aborto fuera ley en Argentina: por mujeres y varones de distintas edades, ideologías, colores y partidos. En el recinto, en las calle, y en las casas.

¿Cómo impactó en la sociedad el debate sobre el aborto?

No tengo dudas de que fue el debate del año, político y social, porque por primera vez en muchos años un debate parlamentario se convirtió en un debate social, un debate público y super participativo. Trascendió las paredes del Congreso, las fronteras nacionales, la Argentina se puso en los ojos del mundo por el debate de la legalización del aborto. Son muy impresionantes las consecuencias de ese debate, la mirada que hay sobre el movimiento femenino en toda América Latina y también en otros países donde el movimiento feminista ganó enorme visibilidad.

¿Qué fue lo novedoso de este debate?  

Que logró impactar y movilizar al sector más joven de la sociedad argentina las sub-20 y los sub-20 se vieron absolutamente interpelados. Por primera vez la política habla de algo que les interesa, que tiene que ver con su futuro que lo sienten algo propio y no ajeno. Es muy importante cuando el Congreso logra poner en su agenda un tema que es tan sentido para un sector tan grande.

El pañuelo verde es mucho más que pedir por la interrupción del embarazo. Es la reivindicación que quieren tener los jóvenes en la política, defendiendo sus derechos y temas que les interesa, y dentro de los jóvenes especialmente las mujeres. Es apropiarse de la agenda, decir “esto no es algo que tengo que esperar a que me lo den, sino salir a la calle, y lo voy a pedir, me voy a expresar y manifestar en cada actividad de mi vida, por eso llevo el pañuelo al colegio y  debato en la familia”.

Hay una sensación de que lo que tiene que ver con el feminismo molesta a algunos sectores

No hay duda de que el feminismo molesta porque cuestiona un orden de las cosas al que estamos acostumbrado y hemos naturalizado, donde alguien ejerce un poder por sobre otros seres humano que es indebido, porque todos nacemos iguales en dignidad y derechos. Cualquier cosa que signifique un destrato, un prejuicio, una discriminación, está mal. El que lo cuestiona está cuestionando el status quo pero es molesto para bien, busca generar una sociedad mejor, y ahí tenemos que ver si vale la pena la pena aguantarse esa molestia, procesar esa incomodidad y salir hacia adelante a una sociedad más inclusiva, más igualitaria.

Por supuesto habrá quienes piensen que la mujer debe seguir ocupando un rol subordinado en la sociedad, que debe seguir cargando indebidamente con las tareas del hogar, que las mujeres son menos inteligentes. Yo creo que están absolutamente equivocados y creo que este proceso va a terminar construyendo una sociedad mejor.

¿Creés que ya lo hizo?

El proceso de transformación que es muy firme y real, es un cambio cultural profundo, cada día se va enriqueciendo con otras cuestiones, con otras aristas, con otras miradas. En las últimas semanas, a raíz de la denuncia de Thelma se puso en foco la violencia de género y empezamos a hablar de abuso sexual, de abuso infantil, que en Argentina es elevadísimo y en su mayoría es intrafamiliar.

La realidad en la que está inmersa Argentina, de hablar estas cosas, nos permite desde el derecho acompañar en los cambios culturales y generar herramientas para prevenir, evitar o sancionar estas conductas delictivas que afectan a los niños.

¿El debate sobre el aborto posibilitó otros cambios?

Claramente allanó el camino a otros cambios, puso sobre la mesa estas realidades sobre las que no se hablaba. Una vez que uno empieza a verbalizar las cosas comienza a solucionarlas. Si no hablamos de un tema, va a seguir oculto. En el momento en que se plantea esto en el Congreso, corazón de la democracia, se visibilizan un montón de cosas.

Silvia Lospennato durante su discurso en Diputados.

Sin embargo a la Educación Sexual Integral no le fue tan bien...

Hay que diferenciar dos cosas: tenemos una ley de Educación Sexual Integral (ESI) que tiene que ser implementada, porque en muchas provincias no se cumple y en las que se cumple se hace mal, con menos cantidad de horas, sin una buena formación de los docentes para poder transmitir y formar a los alumnos en los contenidos que tienen que ver con la prevención de los abusos, con el cuidado de la salud y con la libertad para elegir los métodos anticonceptivos que los adolescentes quieran utilizar.

Si bien no se logró la reforma que queríamos (que era ponerlo más claramente en la ley de orden público para que nadie pueda no cumplirla) hacerlo público, hablar de la ESI, eso también es muy importante, hoy los padres y los niños saben que tienen el derecho de exigir a las escuelas esa formación. Antes ¿cuánta gente sabía que se podía exigir este contenido en escuelas públicas y privadas? Ya solamente haber generado el debate y el interés es bueno, porque hay muchos que sí están interesados en que esto se imparta.

Aunque se exponen más las posiciones en contra de la ESI

Lo que se expone es un movimiento organizado, importado de distintos países de Latinoamérica, un movimiento detrás del cual está la iglesia evangélica, que con la consigna de no meterse con los hijos, lo que proponen es violar la ley, privar a los niños de los derechos que tienen consagrados en las otras leyes, por ejemplo el derecho a recibir información para poder detectar un abuso.

Hay que meterse con los hijos, cómo no va a haber que meterse con los hijos en Argentina donde el abuso sexual es enorme. Hay que meterse para educar y para proteger a los niños, y esa es la educación sexual infantil, el resto es ideología del odio, es gente que milita una cantidad de consignas falsas para generar miedo cuyos intereses son relegar a las mujeres a un rol de subordinación en las familias, en el hogar, en las familias y la empresa. Promueven consignas de discriminación hacias las diversidades sexuales, hacia las mujeres, todo eso que promueven es inconstitucional en Argentina. Invito a esas personas a que lean la Constitución Nacional, el artículo 75 inciso 22 que incorpora los tratados internacionales en contra de la discriminación y de la violencia. Tenemos que saber qué significan estos movimientos y tratar de que Argentina siga caminando en el camino que no va a abandonar.

¿Cómo analizás el resultado del debate en Senadores?

Sabemos que tenemos bicameralismo, una cámara que representa al pueblo y otra a los territorios de las provincias. Los representantes del pueblo dijimos que sí a reconocer una realidad que existe, que es dolorosa, la muerte y la enfermedad de miles de mujeres, y creemos que fue un avance impresionante. En Senado, donde están representadas las provincias, donde no es proporcional a la población y donde tiene el mismo voto un senador de una provincia de población 10 veces menor que otra provincia, se le dijo que no. Casualmente provincias con poca población y donde hay otra enorme cantidad de derechos que no se garantizan fueron las determinantes para que no se consiguiera la legalización de la IVE.

Vamos a tener una ley que no condene a las mujeres a la clandestinidad, a la muerte y que respete la decisión de ser madre de cada mujer. El aborto por supuesto es una decisión última, extrema, que ninguna mujer elige en primer lugar, pero por eso necesitamos ESI, después anticoncepción, pero llegada la última instancia necesitamos aborto legal.

¿Lo ves posible en 2019?

No creo. No sé si 2019 es el año, porque es un año de elecciones, donde no creo que el Congreso vuelva a volcarse a este debate, y por otro lado, un año donde van a seguir legislando los mismos que ya tomaron una decisión. Nadie pensaría que van a cambiar de opinión si ya votaron de una u otra manera. Sí me parece que tiene que haber debate público, tenemos que seguir hablando de este y todos los temas que en Argentina no podemos seguir silenciando.

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