confesiones

JULIETA ORTEGA

Actualizado 13/12/2018

Por Juliana Argañaraz

Cuando empezó a trabajar en televisión Julieta Ortega (46) era una nena, como también lo era Thelma Fardín cuando se fue de gira a Nicaragua con el elenco de Patito Feo. Tal vez por ese rasgo en común, tal vez por sus años de construcción en feminismo, o por pura sororidad, Julieta estuvo sentada en la primera línea de las más de 400 Actrices Argentinas que el martes se unieron y alzaron la voz para denunciar a un violador con nombre y apellido: Juan Darthés.

¿Cómo se gestó la idea de hacer la denuncia de Thelma Fardín públicamente?

Thelma se acercó a nuestra colectiva pidiendo ayuda, empezó contando que ella necesitaba viajar porque quería hacer una denuncia penal por una situación que vivió en otro país cuando estaba de gira. En un momento dijo “no sé si da que lo cuente acá porque están con otros temas” y la verdad es que ese día éramos muy pocas y le dijimos “no, por favor, hablá que tenemos tiempo y te escuchamos” y ahí nos contó toda la historia.

¿Por qué las movilizó tanto su testimonio?

No puedo decir que el nombre nos cayó como un baldazo de agua fría porque era un nombre que venía sonando, lo que sí nos pareció muy fuerte fue el relato, porque tenía una contundencia y una gravedad que los anteriores no habían tenido. Por muchas razones, pero en principio porque se trataba de un claro caso de abuso sexual con acceso carnal, porque ella tenía 16 años, porque él estaba claramente en un lugar de poder en relación con ella, porque era un hombre de 45 años y el único adulto en ese elenco de niños, en esa gira. Y por todas esas razones sentimos que era un caso sin grises y que teníamos que acompañarla.

Y así empezaron a trabajar...

Claro, ella tenía que viajar con un acompañante y con su abogada y tenía que pasar unos días en Nicaragua, así que lo primero que hicimos fue juntar plata entre todas para que pudiera viajar. Después se llegó a la conclusión de que lo mejor era, una vez que la denuncia estuviera hecha, antes de que se filtrara y llegara a todos los medios de Argentina, que nosotras como colectiva saliéramos a respaldarla, a anunciar que esta denuncia ya estaba hecha, pero siempre en el marco de somos un grupo y estamos acá para hacerle de colchón a ella, porque sentíamos que era exponerla demasiado y ella tampoco quería exponerse, no quería sentarse en los canales de televisión a hablar del tema.

¿Hay más denuncias o acciones concretas que el colectivo vaya a encarar próximamente?

Por ahora no tenemos otras denuncias concretas. En este caso ella se acercó a nosotras, si una mujer no hace eso, no hay nada que nosotras como colectiva podamos hacer. Yo solo formo parte de las actrices que la fuimos a apoyar, fuimos a acompañarla.

En tus años de experiencia, ¿hubo cambios o mejoras en el trato hacia las mujeres?

Yo empecé a trabajar en el año 89, era otro mundo, otro país y otro ambiente el mío. De a poco están cambiando las cosas, no estaban muy distintas hace 10 o 15 años, pero desde la época en que yo empecé a trabajar a ahora, sí, puedo asegurar que sí. Y creo que el verdadero cambio van a verlo las mujeres que vienen, la generación de mi hijo (Benito, 13 años) y todas las chicas chiquitas que se están iniciando en este medio van a encontrarse con un medio muy distinto al que conocí yo cuando empecé a trabajar. De todos modos, las deudas pendientes con las mujeres son muchas, y si este tipo de cosas pasan es seguramente porque el sistema lo permite.

¿Cómo fue la construcción de tu feminismo?

Me ayudó la lectura a partir de mis 20 años: Shere Hite, Naomi Wolf y por supuesto Simone de Beauvoir. Yo vivía sola en Los Ángeles mientras estudiaba y tenía mucho tiempo libre (fue antes de que existiera internet), leía mucho y especialmente a mujeres. Me fui convirtiendo en la mujer que soy en esos años. El segundo sexo (de Beauvoir), Las mujeres como agentes revolucionarias del cambio (Hite) y El mito de la belleza (Wolf) son algunos de esos libros.

 

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