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EZEQUIEL PRIETO

Actualizado 21/03/2020

Por Fabrizio Pizzolatto

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Ezequiel es un emprendedor de desarrollos web que, junto a Lisandro Rábida, crearon GoSchool, una herramienta digital que permite agilizar la gestión académica a través de un soporte que incluye, entre muchos otros servicios, un espacio de aula virtual. La empresa se comprometió socialmente en un contexto de aislamiento por el coronavirus, y decidió abrir su soporte de manera gratuita para que chicos de toda Sudamérica usen su sistema para no perder días de clase en la distancia.

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¿En qué consiste GoSchool?

Go School es un sistema de gestión académica que incluye muchas herramientas. Desde lo más básico como la comunicación, pasando por herramientas de gestión como agendar exámenes, volcar las notas o emitir certificados. Eso se puede hacer con la parte de gestión, pero también tenemos un aula virtual, para una metodología que mezcla las modalidades presencial y no presencial. Permite que los docentes compartan contenido fuera del aula, agenden tareas con entregas y elaboren exámenes autoevaluables. Esta función es la que hemos liberado para que utilicen todas las instituciones en Sudamérica.

¿Qué los motivó a liberar el sistema?

Vi que iban a suspender las clases y me puse a pensar que solamente el 7% de las escuelas de Argentina tiene algún tipo de estos sistemas. El impacto de la suspensión de clases iba a ser tremendo porque no iban a tener cómo dar clases. Nos planteamos que nosotros ya tenemos uno funcionando y decidimos abrirlo y ponerlo a disposición de toda la comunidad para no perder días de clases. GoSchool tiene una gran responsabilidad social y más con la educación. Yo vengo de la educación pública así que era importante también darle una devolución a la sociedad.

¿Cuántas instituciones se han registrado hasta el momento?

Son 377 en este momento ( por el momento de la entrevista, ahora son 500), lo que supone un aproximado de 126 mil alumnos.

Es un impacto muy grande. ¿Vos considerás que si desde el sector privado y emprendedor se aporta de esta manera, se maximiza el impacto de las políticas públicas?

Para mí no existe ninguna forma de avanzar que no sea público-privada. Siempre que hubo algo de innovación, fue de esta manera. Sin embargo, considero que el sector privado se debe un planteo sobre su Responsabilidad Social. No se trata solo de tu grupo en la empresa, si sos empresario es porque hay gente que está consumiendo, porque vivís en comunidad. Muchos empresarios tienen esa responsabilidad y otros no, y creo que ese es el cambio que hay que hacer. Hay situaciones que nos llevan al límite y en esas, vemos cómo los argentinos nos unimos y vamos para el mismo lado.

El paradigma educativo viene cambiando en cuanto a la innovación... ¿qué falta para considerar que el modelo educativo está tecnologizado?

Hay que contextualizarlo en cada comunidad. Por que no es lo mismo Mendoza, Chaco, Formosa o Buenos Aires. No tenemos los mismos recursos ni la misma visión cultural, a veces. Estas diferencias nos llevan a pensar que no hay algo que funcione para todos por igual. Sin embargo, la tecnología es algo que ya se utiliza y más en situaciones como las que vivimos ahora.

¿Estas situaciones van a cambiar la forma en la que aplicamos la tecnología?

Si hay algo positivo de todo esto es que nos dimos cuenta que necesitamos un sistema desde el cuál compartir contenido, comunicarse, etc. Las maestras terminaron usando WhatsApp en estos días. Y WhatsApp no es para eso. Pero el ser humano va a utilizar la herramienta que sea para lograr el fin. Tenemos que usar la más eficaz y para eso necesitamos un cambio cultural. Creo que cuando se estresan las estructuras, como ahora, se rompen modelos y hay que salir a cambiarlos.

Si se abren los espacios a estas plataformas va a surgir el problema de los datos. ¿Ustedes tienen una propuesta para esto?

Nosotros trabajamos con datos muy sensibles, de menores, y hasta de enfermedades de menores y hay distintas leyes nacionales. Tenemos que ser cuidadosos, por eso otorgamos garantía de protección en tres niveles, en donde se incluye hasta una auditoría. Los datos no son nuestros, son de la institución y eso lo aclaramos siempre. El día que la institución decida no pagar más, se los lleva. Muchas instituciones deciden trabajar con Google Classroom, pero ignora que el gran negocio de Google son los datos, que usa para sugerirte mejor publicidad. Estás poniendo información de menores en manos de una empresa que tiene una legislación en Estados Unidos. Si te vulneran, tenés que poner abogados de California para hacerle una demanda a Google. Es inviable. Creo que necesitamos madurar esas cuestiones como sociedad.



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