confesiones

MARCOS BRUNO

Actualizado 20/11/2019

"ME LLENABA DE ORGULLO PENSAR QUE LO QUE PASABA AHÍ AYUDABA DIRECTAMENTE A PONER UN HUMANO EN EL ESPACIO"

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Por Fabrizio Pizzolatto

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Marcos es un joven mendocino de 23 años, que como cualquier otro, de pequeño soñaba con ser astronauta. Sin embargo, con el correr de los años, se fue tomando el sueño muy en serio. Hoy estudia ingeniería mecatrónica en UNCuyo y se ha ganado el reconocimiento internacional tras una serie de proyectos que contaron con la aceptación de prestigiosas agencias como NASA. El mes pasado, viajó a Dakota del Norte, Estados Unidos, para experimentar en un hábitat de simulación de Luna y Marte. Esta magnífica experiencia, sin dudas, lo pone más cerca de su sueño y lo convence de que va en camino; a pesar de que asegura ya sentirse realizado. Como premio, cosecha cumplidos, como el del presidente Macri.

¿Cómo descubriste tu vocación?

De muy chico me interesé por la ciencia y la tecnología. Creo que me influyó mucho la ciencia ficción, porque me hice fanático y lo soy hasta ahora. Siempre me interesó solucionar problemáticas a partir de la tecnología. Cuando era chico, me acuerdo, tenía calor y me fabriqué un aire acondicionado con una lata de "Nido", hielo y un cooler.

A la escuela la supere en un camino lineal, pero cuando llegó la hora de elegir una carrera, me iba a inclinar por la música, que es mi otra gran pasión. Sin embargo, terminé optando por esta carrera y contra más pasa el tiempo, más me voy metiendo en esta temática. Creo que eso es el detonante de lo que estoy viviendo hoy.

¿El robot fabricado en 2016 te dio la oportunidad de dar ese primer paso?

Yo creo que en términos técnicos, si. Ese robot lo fabriqué con un compañero de la UTN, Gabriel Caballero. Sin embargo, yo ya había viajado a congresos, donde fui aprendiendo todo lo que se plasmó después en el robot. Por ejemplo, fui al Congreso Espacial en Buenos Aires, casualmente dirigido por Pablo de León, que es quien me convoca a esta última experiencia. Fijate cómo todo se fue conectando.

Marcos en la NASA (gentileza)

¿Y en esta instancia, para qué te convocaron?

Para realizar dos semanas de simulación espacial en un centro financiado por NASA, dirigido por Pablo de León, un ingeniero argentino que trabaja allá. Estuvimos realizando experimentos que nos van a ayudar a entender un poco mejor todos los desafíos que le deparan a un humano en el próximo desembarco a otros mundos. Al mismo tiempo, probamos trajes espaciales que están desarrollando en este momento para Luna y Marte. Y otros experimentos que van a viajar al espacio.

Considerando que has tenido otras experiencias, ¿qué fue lo que más te sorprendió?

Todos los días eran una sorpresa. Tuvimos la articulación más cargada de experimentos en toda la historia de ese hábitat. Principalmente, lo que más te marca es que el trabajo tiene un impacto directo en la investigación espacial y el futuro desembarco en otros mundos. Es decir, me llenaba de orgullo de solo pensar que lo que pasaba ahí todos los días ayudaba directamente a poner un humano en el espacio y dar un paso más para llegar a la Luna y Marte. La sensación de pertenencia a semejante aventura es lo más loco de todo.

Marcos Bruno (Gentileza)

¿Qué plazo le das al primer hábitat humano en el espacio?

La NASA planea ir a la Luna con la misión Artemisa en el 2024. La idea de la misión es tener un asentamiento permanente, pero no se muy bien si con esa primera exploración ya comienzan con el asentamiento permanente. Además, la NASA planea tener un asentamiento en Marte para el 2033, o la década del 30' en general.

¿Te sorprenden estos plazos, en virtud de los avances que venís viendo y de la complejidad de la misión?

Claro que si. Son muy cortos. Muchos piensan que falta mucho para que se de, pero para semejante misión no lo es. Los avances me sorprenden, principalmente porque se está trabajando muy duro. Creo que si se logra el objetivo de llegar a la Luna en ese plazo, me va a parecer una locura, porque es una odisea. A Marte es muy difícil llegar, por lo que el plazo que estiman está bien y hasta me parece optimista.

Esto siempre hablando de las misiones de la NASA, pero también hay agencias y empresarios privados como Elon Musk -que es uno de mis ídolos- que trabaja ya de una manera enfermiza y plantea conceptos disruptivos con lo que se conoce. Él tiene fechas hasta más optimistas que NASA. Veo difícil que se cumplan pero hay que ver, ya me ha sorprendido en otros casos. Lo que me pone contento es que voy a estar ahí para verlo.

Marcos Bruno

Viajaste con otros tres latinoamericanos a la última misión. ¿Qué representa que se lo tenga en cuenta al latino en experiencias de la NASA?

Para mi, mucho orgullo. Porque los esfuerzos espaciales gubernamentales casi siempre se centralizan en USA, Rusia, Unión Europea, China y Japón. Argentina está en un buen nivel relativo con otros países de Latinoamérica, pero no deja de ser incomparable. Que un ciudadano latinoamericano pueda participar a nivel internacional, sin contar con una agencia espacial fuerte, es un orgullo enorme, y más para una misión como la que llevamos a cabo. Por otro lado, el hecho de que la misión se planteó como objetivo principal integrar a personas de afuera, habla muy bien de ellos. Nos sentimos muy felices de que tengan esa mirada. Estamos súper agradecidos.

Sus compañeros latinos de misión: Atila Meszaros (Perú), Danton Bazaldua (México) y David Mateus (Colombia).

Cuando un ciudadano común habla de carrera espacial, se le viene a la cabeza la Guerra Fría, EEUU vs Rusia. ¿Ves que hay una nueva visión de todas las potencias de integrar los esfuerzos?

Sin duda algo de eso existe, porque de por sí ya la estación espacial es un esfuerzo internacional de muchos países. Considero que existe un esfuerzo integral. Pero no deja de ser muy difícil integrarse del todo, ya que son proyectos sensibles para el tema de Defensa y por ende todos los gobiernos, de forma lógica, son muy cautelosos en ese aspecto. Sin embargo, se advierte un interés por integrar gente de otras partes del mundo que no son las que tradicionalmente se consideran.

Dijiste que Argentina está en un buen nivel con respecto a Latinoamérica. ¿Cómo la ves en general?

No podría hacer una análisis completo, por todas las variables en juego. Pero veo que tiene una presencia notoria. Yo sueño con una Argentina con una presencia espacial aún más firme. Históricamente, Argentina ha tenido interés por la materia y una cierta posición a nivel global. Hace muchos años, por ejemplo, Argentina iba a tener uno de los primeros Institutos de Astronáutica del mundo a radicarse en la UNCuyo, aún antes de que existiera la NASA. Sin duda el interés estuvo y hubo innovación. Espero que a futuro se consolide, a pesar de factores externos que no dependen del país.

¿Esta experiencia que tuviste ahora, cómo influye en tu futuro inmediato?

Hoy por hoy, me siento realizado. Orgulloso de que uno de mis referentes personales, como Pablo de León, me llame para trabajar con él. Estoy muy feliz de que todos los resultados hayan salido bien. Mis aspiraciones ahora son recibirme, ver que proyectos interesantes surgen acá en la facultad. Ya estamos trabajando en algunas cosas. Además, tengo algunos otros emprendimientos activos dando vuelta. Esta experiencia en particular, me hace reafirmar que este es mi camino, participar de la actividad espacial y sentirme parte de un esfuerzo tan grande. Después veremos que actividades y proyectos van surgiendo.

Junto a Pablo de León
El reconocimiento de National Geographic

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