confesiones

MATÍAS NICOLINI

Actualizado 08/10/2019

"Es un cambio enorme no tener que salir para ir al baño"

Por Juliana Argañaraz

En Argentina hay seis millones de personas que no tienen baño, y pensando en ellos Matías Nicolini (31) y sus amigos crearon en 2015 “Módulo Sanitario”, una emprendimiento que creció muy rápido: comenzó con una casa, y se extendió a cientos de familias que, gracias a ellos, hoy cuentan con baños y cocinas que mejoran sus vidas. En 2018, Matías fue distinguido con el premio Abanderados, de El Trece.

El grupo fundador de "Módulo Sanitario", Federico Guevara, Juan Quelas, Matías Nicolini, Alejandra Vidal, Tomás Sicouly y Gabriela Zen.

¿Cuál es el objetivo inicial de Módulo y cómo lo persiguen?

Queremos solucionar el déficit sanitario que hay en el país. Entonces lo que hacemos son construcciones de módulos de baño y cocina que se anexan a viviendas que no tienen esas comodidades, o para familias que por ahí están terminando su baño, les ofrecemos una solución rápida y efectiva.

¿Cómo comienza el trabajo?

Primero, tenemos distintas zonas donde trabajamos. Cada zona tiene su equipo social que trabaja durante cuatro meses antes de la construcción: conocen a las familias, les cuentan sobre el programa y les explican los requisitos en caso de que ellos quieran acceder a un módulo: aportar un 10% del valor (que actualmente son unos $6.000, y a veces se dejan en $4.000 para que puedan acceder), construir un pozo ciego y participar de la descarga y de la construcción. Creemos que esos aportes garantizan la pertenencia y somos bastante rígidos al exigirlos. Si la familia no llega a cumplirlos, quedamos para volver en otra oportunidad. 

Una vez que se cumplen esas condiciones se hace un prearmado, una descarga y se construye.

¿Qué incluye cada módulo?

Les ofrecemos lo básico para realizar las tareas de higiene dentro de la casa. Hay módulos de emergencia, que son cocina y baño hechos con panelería de madera, que se anexan a casillas, o para familias que solo tienen una piecita y esa es su casa.

Cada uno cuenta con un inodoro, un receptáculo de ducha, un lavatorio, una bacha para cocina y tres kits: uno de agua fría/agua caliente que se conecta al termotanque, un kit de cloaca (que recolecta todas las aguas del baño y las lleva a la cloaca) y un kit eléctrico, porque como les damos el calefón, tienen que tener como mínimo una instalación eléctrica segura. 

Quienes Somos
Maqueta de un módulo (modulosanitario.org)

Los materiales son hechos por estudiantes de centros de formación profesional, ellos los ensamblan como parte de su práctica.

¿La problemática es solo espacial?

No, la falta del espacio es una. Pero también trabajamos en fomentar los hábitos de higiene y salud: lavarse los dientes, las manos, lavar las verduras. Capacitamos a familias en eso. 

¿Y cómo es el después con esas familias?

Después de la construcción en general hacemos visitas sorpresa para ver los módulos. Al principio la gente se resiste, pero cuando nos dejan entrar casi siempre están impecables, limpios y cuidados. 

Hace poco nos llegó el video de uno de los niños duchándose solo. Es un cambio enorme no tener que salir para ir al baño, o para las mamás que tenían que bañarlos al lado del barro. Las familias hoy cuando tienen letrina salen mojados del baño al aire libre, tiene que pisar el barro, imaginate un día de frío. Con los módulos estás adentro de tu casa, te duchás con agua caliente. Las familias ni bien lo reciben lo perciben como una mejora en su calidad de vida. Y es básico, pero no está.

¿De dónde sale el dinero para el programa?

Varios de los materiales del módulo son donados por las empresas que los fabrican, y además tenemos donantes mensuales, convenios con empresas que pagan el valor del módulo, y todo eso nos permite financiarlos. También hacemos convenios con municipios, que nos pagan los módulos. Y cada tanto aplicamos a concursos y fondos que nos permiten crecer.

Siempre estamos pensando en expandirnos, en cómo llegar a todo el mundo. Queremos ver la posibilidad de darles crédito a la familias para que puedan comprar los módulos. Y podríamos enviarlos a cualquier lado, después el armado es simple, es como un mueble, viene con un manual y cualquiera lo puede armar. 

¿Y el trabajo para la construcción y vinculación con las familias?

Casi todo con voluntarios. Para los trabajos de construcción un mes antes ya está el cupo cerrado porque se llenó. Lo más difícil es que las familias lleguen con el aporte, esa es la principal limitación.

El voluntario que viene a construir viene por una vez, como una aventura, en cambio lo más arduo es ir todos los fines de semana al barrio, ir a ver a las familias, conocerlas. Los voluntarios que se suman a las zonas les encanta, pero son entre cuatro y seis meses yendo todos los sábados. 

Y cuando hay construcciones empiezan el sábado a las nueve de la mañana y a la tarde del domingo está terminado. Dormimos en una casa de retiro que está cerca del barrio, hacemos una actividad en la noche, comemos juntos, compartimos. Al principio nos volvíamos, pero después armamos un ambiente contenedor a la noche y es muy lindo lo que se vive y se comparte. Lo que percibo en los voluntarios es que muchos mambos del día a día se empiezan a relativizar cuando te encontrás cara a cara con el otro. Se rompen un montón de prejuicios y uno como que se encuentra a uno mismo.

Te puede interesar

Top