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RECICLARG

Actualizado 11/06/2019

«QUIEN DEJA DE SER IGNORANTE, SE CONVIERTE EN RESPONSABLE».

Por Fabrizio Pizzolatto

Reciclarg es una empresa mendocina fundada en 2010 por Farid y Andrea Nallim, con el objetivo de dar una solución a la acumulación de residuos electrónicos. Recicla, reutiliza y concientiza sobre la problemática, a la vez que gana dinero. Es una de las pocas en Argentina con certificación de Empresa B y pretende seguir por este camino.

¿Cómo surge el proyecto?

En 2008, leímos un artículo sobre la contaminación ambiental por residuos electrónicos en Mendoza. Al investigar sobre la problemática, me di cuenta que se hacía muy poco al respecto. En ese momento decidí no dar vuelta la hoja, hacerme cargo y así surgió. Durante dos años hicimos una investigación y en 2010 nos constituímos como empresa, intentando plasmar el proyecto que habíamos desarrollado junto con mi hermana Andrea. Ya llevamos casi 10 años.

¿Y en esos años, cómo se fue acomodando esa idea?

Fue mutando, porque el residuo electrónico es una problemática muy compleja que obliga a plantearse diversas unidades en el proyecto. Primero vimos que este residuo contiene metales pesados que terminaban en cielo abierto y buscamos solucionar ese impacto. Con el paso de los años, vimos que se necesitaba una Unidad de Reutilización, para disminuir la brecha digital y que más personas tengan acceso a tecnologías usadas y a la vez poder alargarle el ciclo de vida a los aparatos.

Después, empezamos a reutilizar nuestro propio residuo, con la Unidad de Súper Reciclaje, en la que empezamos haciendo juegos para chicos y luego piezas de bijouterie. La última Unidad de trabajo es la de Concientización: vamos a escuelas y empresas y hablamos de la importancia de reducir el impacto, para incentivarlos. Siempre decimos que quien deja de ser ignorante, se vuelve responsable.

Además nos parece importante destacar que en el camino, fuimos buscando llevar a cabo acciones que planteen una solución para otra problemática. Con la manufactura de juegos buscamos educar a través de ellos, a la vez que genera una fuente laboral para artesanos y diseñadores, que trabajan con los juegos y las piezas de bijuterie. Siempre pretendemos darle una oportunidad laboral a los jóvenes entre 18 y 24 años, que no tengan estudios terminados, para ayudarlos a insertarse en el mercado con una política de retribución que consiste en exigirles que terminen la secundaria.

¿Es importante que la propuesta sea del sector privado?, ¿son rentables este tipo de propuestas?

Cuesta mucho que sean rentables porque hay que trabajarlo mucho. Pero creemos que si bien el Estado tiene responsabilidades, nosotros tenemos la obligación como ciudadanos de ayudarlo y buscar soluciones. No solo criticar. Son conceptos que se están planteando con los nuevos paradigmas de empresa y con la Economía Circular. Creemos que si uno brinda soluciones, además de exigir, facilita que la comunidad, provincia o país crezca.

¿El primer paso hacia esa economía es repensar el término rentabilidad?

De eso se trata, la rentabilidad tiene una nueva definición que incluye lo social. Creemos que diferenciar a una empresa que brinda este valor agregado, de otra que simplemente es más barata, es importantísimo. Las nuevas generaciones por lo general vienen con ese mandato preestablecido, que nosotros lo celebramos mucho. Además, las redes sociales permiten que estas propuestas se visibilicen.

Ustedes fueron certificados como Empresa B, ¿cuál es la diferencia con la Responsabilidad Social Empresarial (RSE)?

Son dos cosas totalmente distintas. La RSE es un conjunto de hechos puntuales que una empresa lleva a cabo sobre un problema concreto. Creemos que muchas veces es insuficiente y algunas de mala calidad. Es muy distinto eso a plantearse un proyecto que pretenda solucionar una problemática a largo plazo, con medidas sostenibles y, que al mismo tiempo, consiga rentabilidad económica. Para eso es necesario que ese sea el norte, y que la ganancia sea un eje más. Si bien nosotros no creemos tanto en las certificaciones, sabemos que es importante que se empiecen a dar estas experiencias y pensamos que el futuro es alentador en ese aspecto.

El futuro ideal se daría entonces en un escenario donde no se necesiten certificaciones….

Totalmente. Cuando nos preguntan cómo llegamos a ser certificados, les respondemos que no nos costó. Porque no es que teníamos una propuesta económica y logramos encontrarle una salida medioambiental. Directamente fue pensada como una solución a un problema, que de paso, era rentable económicamente. Busca las dos cosas a la vez. Son bienvenidas las certificaciones porque permiten trabajar con otras empresas similares, y porque te diferencian de las ONG, ya que pretendemos lograr el triple impacto (económico, social y ambiental). Sin embargo, estará bueno que el futuro, las empresas se planteen los proyectos así.

Al margen de que toda acción es importante… ¿es más necesaria la concientización o las medidas concretas?

Creemos que es más importante la concientización y la educación. Porque cuando uno ya internaliza el concepto y te das cuenta del daño que genera la contaminación, ya lo vas a dudar. Es por esto que hay países que ya están más avanzados que otros en este aspecto y de hecho hoy por hoy, ya hasta importan basura para reciclar. Con esa educación, se logra combatir con acciones concretas después.

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